Al servicio habitual que la Biblioteca Loyola presta al público de Monterrey con su acervo de libros, consultoría y otras actividades culturales como cursos, diplomados, conferencias y coloquios de historia, viene a agregarse desde esta fecha su presencia por este medio electrónico en la vida social.
Dado que la sección más característica de esta biblioteca y algunas de sus actividades están en la línea de las ciencias religiosas, alguien se podría preguntar qué futuro tiene en una sociedad cada vez más secularizada. No falta quienes opinen que todo lo religioso signifique decadencia y esté condenado a desaparecer. Incluso alguno de los especialistas en sociología de la religión entone el “réquiem” por la religión en nuestro medio.
Sorprenderá a muchos que lo cierto es todo lo contrario. El ex-primer ministro británico, convertido recientemente al catolicismo, Tony Blair, en una entrevista a “Le Monde” en julio del 2008 afirmaba que “no se puede pretender gobernar al mundo sin comprender lo que toca profundamente a los pueblos y corresponde a su irresistible aspiración a una espiritualidad”
Y de hecho, pese que algunos juzguen lo contrario, las religiones viven en el corazón de muchas sociedades y de numerosas culturas. Latinoamérica sigue siendo cristiana, la India vive de su hinduismo, Rusia sigue aferrada a su ortodoxia, Indonesia al islamismo y la China al budismo. Como dice un notable pensador contemporáneo, Pierre de Charentenay, “en todas partes la religión se presenta como una fuerza social, inspiradora de vida en su conjunto, un factor de identidad, a veces como un foco de agitación y violencia”
Un estudio más o menos reciente de Gallup, reporta la importancia de la religión para un 90% de los interrogados en países musulmanes que responden afirmativamente. Un 70% de estadounidenses y un 36% de ingleses responden también afirmativamente. No tenemos datos recientes de lo que ocurre entre nosotros.
En estas circunstancias ¿Será posible un diálogo positivo y respetuoso, sobre diversos temas, con lectores de nuestra página web? No nos presentamos con cruz alzada como misioneros ni proselitistas. Ni consideramos adversarios a quienes no piensen como nosotros. La nuestra es una instancia predominantemente cultural. Por honradez declaramos desde un principio quiénes somos. Simplemente usaremos el derecho que nos asiste de expresarnos con libertad sobre los más diversos temas, como se puede esperar en una sociedad civilizada. Y, a partir de aquí, fomentar los valores de justicia, honradez, de convivencia pacífica, de respeto mutuo y de igualdad solidaria que hacen fuerte a una sociedad.